Ciclo Rock Indie: Día 4

28 Ene

El pasado sábado 26, se realizó una nueva fecha del festival “Rock indie”, encuentro que tuvo a músicos tan disímiles entre sí, como Mataplantas, Gabo Ferro y Francisco Bochatón.

MataplantasEl inicio estuvo a cargo de Mataplantas, conjunto porteño, que merced a un rock clásico de guitarras (llámese Franz Ferdinand) y tintes pop de los ´80 (Los Twist), lograron un ameno principio, a pesar de no contar con un sello personal en sus temas, e inclusive repitiendo fórmulas de composición. Esta última circunstancia, si bien se mostró de manera significativa, no terminó de empañar un show simple, y, principalmente, con muy buen sonido.

Gabo Ferro apareció en el anfiteatro cuando ya la luz solar se desvanecía. Si los Mataplantas habían intentado mover a la multitud con su power-rock, Gabo Ferro parecía querer apaciguar el ambiente, con melodías folk, a veces acertadas, y muchas otras pasadas de improvisación. La propuesta aparentaba intereGabo Ferrosante, ya que sobre la escena, se encontraba una contrabajo y un violín, además de los clásicos instrumentos (guitarra, bajo y batería). Pero, la experimentación muchas veces se perdía en meros intentos de audacia, dejando de lado la concepción artesanal de la canción. Esto tiene un valor positivo o negativo, de acorde a los parámetros musicales con los que uno cuenta. Para este cronista, fue negativa la ejecución de los temas y la interpretación vocal del artista, y por esa razón, se fue, por un instante, de la festividad.

A la vuelta, un plato siempre interesante. Francisco Bochatón. Quizás su figura y carisma provocan que muchos vayan a verlo, tanto por sus obras, como por sus comportamientos extra-musicales sobre el escenario. Sus antiguos recitales (¿auto?) destructivos lo han marcado. Siempre se espera que diga o haga alguna locura arriba de las tablas, ya sea hablando largo y tendido con sus fans, o teniendo una charla sin sentido en un canal que él solo conoce los códigos de comunicación. “Está re-duro”, fue un comentario que Semifusas escuchó por parte de un espectador, cuando aún Bochatón ni siquiera se había colgado la guitarra para empezar el concierto.

Para el ciclo organizado por el Gobierno de la Ciudad, el ex Peligrosos Gorriones “acomodó” la lista de canciones. De esta manera, sólo cinco temas de su último disco (Tic-Tac) fueron parte del Francisco Bochatónespectáculo La mayoría de las canciones provinieron de sus iniciales obras solistas e, inclusive, ante los pedidos de la gente, no tuvo problemas para sacar del armario viejas partituras de su época de gorrión. El recital, si bien no sufrió/gozó de ninguna particularidad extra-musical de parte del cantante nacido en La Plata, sí estuvo marcado por claras sensaciones ambivalentes (euforia y cansancio- alegría y hastío). Desde hace unos cuantos años, Bochatón regula la explosión de sus performances, incluyendo muchas baladas a medio tiempo, que en vivo no llegan a reflejar la emoción que sí causa la escucha en los discos. Esto sucede, por un lado, por la necesidad de contar con un espacio más adecuado para estas gemas (Canto Familiar, Pinamar, El beso de tus ojos, 22:33) y, por otro lado, también ocurre gracias a la voluntad que el autor tiene para deformar las canciones, ya sea cambiándoles el ritmo, riéndose mientras canta, u incluso olvidándose las letras.
Estas anomalías le jugaron en contra a las composiciones más sutiles y delicadas, pero, por otro parte, fue un aliciente enérgico para los fragmentos de marcado nerviosismo punk, con las cuales la función estalló en miles de partes y sucumbió ante los alaridos graves del músico platense (Nazareno, Estacas, El Gorila). Estos pasajes fueron bastantes recurrentes, ya que en algunas oportunidades, la desarticulación de melodías pop, devenían en obras incendiarias y anárquicas. El show cerró con Siempre Acampa, una pieza musical de lírica surrealista y atormentada. Con este desenlace, Bochatón dejó bien en claro que cuando lo desea, puede desplegar todo su arsenal violento y excitante por el cual es conocido.

A pesar de que han pasado ya varios años de la disolución de Peligrosos Gorriones, y luego de varios discos solistas de gran factura, Francisco Bochatón sigue en pie con la misma vitalidad y gracia. Sería más provechoso aún, si intentara encausar de manera apropiada sus pasajes pseudos-románticos, para así, poder disfrutar de sensaciones diferentes entre sí (violencia y ternura) con la misma intensidad.

Fotos sacadas por Paz Spera, extraídas de Flickr

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